Camino de Santiago en una maite

Camino de Santiago en una maite

Camino del Norte Cantabria – De Santander a Comillas

 

Camino de Santiago, ese gran reto al que todos antes o después queremos enfrentarnos y probarlo/nos.

El año pasado nos lanzamos a la aventura e hicimos nuestras primeras etapas de la manera “convencional”, mochila, albergues y andar y más andar.

Este año queríamos un nuevo reto, nos juntamos cuatro amigos con ganas de aventura y decidimos seguir aumentando sellos y etapas en nuestra cartilla de peregrinos pero en una maite durante los días de Semana Santa.

El plan se antojaba atractivo pero también con incertidumbre ¿estaremos cómodos? ¿Cómo nos vamos a organizar cuatro personas dentro de una furgoneta? ¿Dónde aparcaremos? Pero todo resultó ser mucho más sencillo y los miedos se fueron en cuanto cargamos las maletas. Sí, sí, ¡maletas! Dejamos la mochila en casa, y con ella, los kilos de peso a la espalda.

Primero nos planteamos llevar un coche de apoyo para poder hacer los cuatro cada etapa andando y poder volver a dormir a la maite aparcada en el inicio, es una alternativa viable, pero finalmente nos decantamos por coger taxi de vuelta al final de cada etapa. Entre cuatro, el coste es mínimo y en diez minutos venía a buscarnos donde decidíamos parar.

Las mayores ventajas de hacer el Camino con la maite han sido sin duda:

  • El plan es que no hay plan. No es necesario planificar con antelación. Cada día y sobre la marcha decides cuántos kilómetros andar, dónde y con qué vistas dormir…
  • Nuestro espacio. Compartido, pero no con desconocidos como en albergues, y garantizado, no dependiendo de la disponibilidad…
  • La casa a cuestas sin peso. No cargamos con mochilas, tenemos avituallamiento al acabar cada etapa; nevera, cocina, botiquín, ducha, ropa limpia, salón, cama…

Pudimos aparcar, dormir con vistas al mar, llenar depósitos, cargar baterías, sin ninguna dificultad durante toda la ruta. Aquí nuestro diario:

DÍA 1

Vitoria – Murguía – Santander, en la maite.

Salimos por la tarde, dos desde Vitoria y recogimos a dos más en Murgia, hicimos la compra de algunas cosas básicas con la previsión de poder desayunar en la maite cada día y no estar limitados a buscar bares pudiendo dormir en cualquier lugar e incluso comer algún día en la furgo. El espacio para guardar cosas y la nevera dan para mucho.

La primera etapa salía de Santander por lo que esa noche llegamos allí a dormir, aunque antes nos dio tiempo de entrar al centro de la ciudad a tomar algo aparcando sin problemas en el Parking de la Estación de autobuses. Ese mismo día llegamos a ver un precioso atardecer en un acantilado donde ya instalamos la maite para hacer noche en el Parking “Playa Virgen del Mar”, a pocos kilómetros de la capital.

DÍA 2

Ruta a pie desde el Parking “Playa Virgen del Mar” al Parking Playa “Canallave” junto al Bar “Al otro lado”.

Dormir cuatro en la furgoneta fue mucho más fácil de lo que esperábamos, subimos el techo elevable y era como estar en dos habitaciones completamente independientes. Además, tener baño, enchufes para cargar móviles, etc. e incluso calefacción, que pusimos algún rato algún día ya que en abril en Cantabria las noches son frías. Una maravilla.

Por la mañana nos levantamos viendo el mar, desayunamos dentro de la maite y comenzamos a andar. Un paseo muy bonito y sencillo. Aunque no es exactamente el que marcan las guías del peregrino, decidimos “adaptar” las etapas a la zona costera para disfrutar de los paisajes.

Acabamos la ruta en Canallave, en un parking con unas vistas espectaculares donde hay un bar, “El otro lado”, donde se puede tomar algo o comer viendo el mar.  Desde ahí cogimos un taxi que nos llevó de vuelta al parking Virgen del Mar. Nos duchamos los cuatro en la maite. Mientras unos se acicalaban, el resto disfrutaba de unas cervecitas al sol en la mesa y sillas de la propia maite que se pueden poner fuera.

Con la maite fuimos hasta Liencres para comer en el “Bellota y Garnacha”, donde nos habían recomendado (habíamos llamado ese mismo día para reservar aunque se suele llenar y conviene hacerlo con más antelación). Un sitio estupendo calidad-precio en el centro del pueblo, donde tampoco tuvimos problemas para aparcar en un parking grande a las afueras, a 5 min andando.

Por la tarde, de nuevo en la maite nos acercamos al Club de Golf en medio de la Ría de Mogro a tomar un Gin Tonic a un bar al aire libre muy bonito con vistas la Ría “Avrile”.

Y volvimos a dormir a la Playa de Canallave junto al Bar “Al otro lado” donde habíamos acabado la ruta a pie para empezar la del día siguiente desde el mismo sitio.

DÍA 3

Ruta a pie desde el Parking Canallave a Mogro.

La primera parte del camino la hicimos por la playa de las dunas que sale del propio parking y luego por el bosque entre pinos. Precioso camino por el Parque Natural. Luego un tramo de carretera hasta Boo de Piélagos donde sellamos en el albergue del centro del pueblo. Seguimos las indicaciones del Camino de Santiago y cruzando las vías del tren fuimos por senderos y carretera hasta Mogro. Bajamos hasta la playa para tomar algo en el Hotel que está en primera línea de playa.

Cogimos taxi para recoger la maite y nos fuimos en ella a Suances. Aparcamos en el Camping y aprovechamos para vaciar/llenar depósitos y ducharnos esta vez en las instalaciones del Camping. Con la domótica de la maite todo es muy sencillo, anuncia cuánto queda, pulsando un botón se vacían aguas grises, etc.

Fuimos a tomar el vermut en la zona del puerto (se puede ir andando desde el camping) y comimos paella de carabineros en La Dársena”, también por recomendación.

Por la tarde subimos al Castillo de los Locos donde paseamos por los acantilados y cenamos con preciosas vistas.

 

DÍA 4

De Punta Ballota a Oreña acantilado.

En esta etapa decidimos hacerlo al revés, en lugar de dejar la maite en origen y volver al final de la etapa a por ella, salimos por la mañana antes y la dejamos aparcarda en destino y así no pagamos otra noche de camping que hay que dejar antes de las 12h. Desayunamos antes de salir, esta vez sacamos la mesa fuera porque el tiempo lo permitía.

La aparcamos en el Acantilado Calderón – Oreña. Un pequeño aparcamiento con pocas plazas pero medio vacío y mesas de madera con vistas aunque con bastante viento.

Fuimos en taxi al inicio de la ruta a Punta Ballota. Anduvimos bordeando el mar por un sitio precioso y paramos por el camino en Oreña para sellar en la Casa Rural y tomar el aperitivo. Seguimos hasta el parking del acantilado y comimos allí mismo.

Por la tarde fuimos en la maite al Laberinto vegetal “Villapresente”. Muy divertido (entrada 4 euros, se tarda entre media hora y una hora en salir).

Fuimos con la maite a Comillas que era el fin de la etapa del día siguiente pero en este caso hicimos la noche anterior ahí y así disfrutamos del ambiente del pueblo y cenamos en una terraza.

El Parking donde hicimos noche está dentro del pueblo en la zona alta, calle de las paserucas, cerca del cementerio, tiene pocas plazas y está junto a la carretera pero encontramos sitio sin problema a pesar de ser Semana Santa.

DÍA 5

Ruta a pie desde San Martín de Sigüenza a Comillas.

Cogimos taxi desde la maite al inicio de la ruta. Y comenzamos a andar hasta volver a Comillas.

Finalizamos la ruta donde habíamos aparcado la noche anterior y nos fuimos directamente a Santander donde aparcamos en el parking cerca del Sardinero que es AC, el parking Atlántico de las Llamas e hicimos esa última noche allí.

Al ser AC aprovechamos para ducharnos y comer en la maite y así al día siguiente antes de volver a casa allí mismo vaciamos/llenamos depósitos.

Por la tarde, fuimos andando al centro de la ciudad (una media hora andando pero con muchas cuestas) e hicimos una Sala de Escape – “Xcapa La Comisaría”.

Por la tarde tomamos algo en la Ramonoteca y cenamos en Rampalay. Un clásico de Santander y muy bueno calidad-precio.

DÍA 6

Vuelta de Santander a Murguía – Vitoria en la maite.

Por la mañana nos levantamos y ya retornamos a nuestras ciudades de origen. Melancólicos porque se acababa la aventura pero felices porque lo pasmos estupendamente. Fue una experiencia inolvidable, todo resultó mucho más sencillo y divertido de lo que los miedos de la incertidumbre anunciaban y estamos seguros de que repetiremos. Aún nos queda largo camino para llegar a Santiago, muchos sellos que conseguir y tenemos claro que la opción de hacerlo en la maite es sin duda la mejor alternativa. Continuará…

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